El CD Tudelano firmó en Urritxe un empate de esos que saben a mucho más que un punto. En uno de los campos más duros de la categoría, ante una SD Amorebieta llamada a pelear por el play off y en plena dinámica ascendente, el conjunto blanquillo protagonizó una actuación seria, madura y repleta de personalidad que le permitió terminar la jornada como líder momentáneo del grupo. Un premio al trabajo, al orden y a la fe en una idea que cada vez se ve más consolidada.
El encuentro arrancó con un Tudelano valiente, sin complejos, dispuesto a demostrar que la visita a Urritxe no era un obstáculo sino una oportunidad. Tanto es así que la primera ocasión llegó apenas en el minuto 5: Alayeto sorprendió con un disparo lejano que rozó el larguero y avisó a una defensa azulona que todavía no había terminado de asentarse.
El dominio blanquillo se tradujo en la más clara de la primera parte, en el 17. Bachiller filtró un centro tenso al corazón del área que Altamira despejó como pudo; el rechace cayó a los pies de Albín, que recortó con clase para armar un disparo que se estrelló en una maraña de defensores locales cuando el gol parecía cantado. La grada de Urritxe contuvo el aliento.
El Tudelano siguió empujando. Dufur remató con potencia una falta lateral que se marchó alta por centímetros y Parada lo intentó con un disparo lejano que buscaba el ángulo. Los navarros dominaron el ritmo, movieron al rival y controlaron el partido, aunque sin encontrar ese último toque que abriera el marcador. Con esa sensación de superioridad pero sin premio se llegó al descanso.
En la segunda mitad, el partido se equilibró. El Amorebieta trató de dar un paso adelante, pero se encontró siempre con un Tudelano ordenado, solidario y muy firme en área propia. La defensa blanquilla disipó prácticamente todas las aproximaciones locales sin que Yoel tuviera que intervenir, completando una actuación impecable.
Aun así, las ocasiones más claras volvieron a ser del Tudelano. En el 62, Dufur conectó un poderoso cabezazo que Altamira detuvo abajo con una mano salvadora. Poco después, Taz cazó un balón suelto en el área pequeña, pero la zaga local apareció in extremis para despejarlo a córner. El asedio blanquillo culminó en el 77 con un nuevo intento de Alayeto, cuyo disparo volvió a ser desviado cuando ya buscaba portería.
El tramo final mantuvo la tensión propia de un duelo grande, pero el Tudelano nunca perdió el control emocional ni el orden defensivo. Supo sufrir sin descomponerse y, sobre todo, compitió con la madurez de un equipo que se sabe candidato a todo.
Al final, el 0-0 dejó un sabor más que positivo: portería a cero, dominio de las ocasiones y un punto de prestigio en uno de los campos más difíciles de la categoría. Un empate que alimenta la confianza del grupo, refuerza la solidez del proyecto y permite al Tudelano seguir soñando desde lo más alto de la clasificación, donde cada jornada parece un paso más hacia algo grande.
Un equipo que, jornada tras jornada, demuestra que lo suyo no es casualidad: es carácter, ambición y una manera de competir que invita a ilusionarse.
Amorebieta











