El CD Tudelano despidió el año con una victoria de enorme valor en Luchán, imponiéndose por 1-3 a la SD Ejea en un partido que fue una auténtica demostración de personalidad, fútbol y carácter competitivo. Un triunfo trabajado, remontado y firmado con autoridad que permite al conjunto blanquillo finalizar el año en la segunda posición de la tabla con 30 puntos, confirmando que lo suyo no es casualidad, sino la consecuencia de una idea cada vez más sólida y reconocible.
El encuentro comenzó con minutos de tanteo entre ambos conjuntos, con respeto mutuo y sin un dominador claro. Sin embargo, en el minuto 8, un error en el despeje de la zaga tudelana fue aprovechado por el conjunto local para adelantarse en el marcador. Un golpe temprano que no alteró el plan ni la confianza de un Tudelano que, lejos de venirse abajo, supo reaccionar con fútbol y paciencia.
A partir del minuto 15, el partido comenzó a teñirse de negriblanco. Guille y Taz protagonizaron varias llegadas peligrosas que no encontraron remate claro, pero sirvieron como aviso de lo que estaba por venir. El Tudelano empezó a hacerse dueño del balón, a vivir en campo rival y a encontrar profundidad constante por la banda izquierda, donde Bachiller y Aparicio se convirtieron en un auténtico quebradero de cabeza para la defensa ejeana.
El dominio blanquillo encontró premio en el minuto 32. Tras un gran saque de esquina botado por Albín, Curro Bonilla aprovechó una indecisión en el área local para controlar con temple y definir con precisión, colocando el merecido empate en el marcador y haciendo justicia a lo visto sobre el césped. El gol espoleó aún más al Tudelano, que cerró la primera parte con varios arreones finales de Taz, muy cerca de firmar el segundo antes del descanso.
La segunda mitad arrancó como terminó la primera: con un Tudelano mandando, dominador y ambicioso. Curro probó fortuna con un disparo desde la frontal y, poco después, Santigosa tuvo el gol en el área pequeña, pero la defensa local logró despejar in extremis. El equipo navarro olía la remontada y no dejó de insistir.
El premio llegó en el minuto 59. Aparicio, incansable por el carril izquierdo, puso un centro perfecto al corazón del área que Guille Alonso remató con determinación para culminar la remontada y desatar la alegría blanquilla. A partir de ahí, el Tudelano jugó con confianza, criterio y una madurez impropia de un equipo que, jornada tras jornada, sigue creciendo.
Las ofensivas por la banda izquierda fueron constantes y, cuando el partido entraba en su tramo decisivo, llegó la acción que cerró el encuentro. En el minuto 82, Guille Alonso volvió a ser protagonista con un pase milimétrico de vaselina que dejó solo a Alayeto, quien definió por bajo con enorme calidad para firmar el 1-3 definitivo.
En los instantes finales, la SD Ejea se quedó con un jugador menos tras una segunda cartulina amarilla, una circunstancia que no alteró el desarrollo del choque y que sirvió únicamente para certificar una victoria de enorme mérito lejos de casa.
El pitido final confirmó mucho más que tres puntos. Confirmó la solidez de un equipo competitivo, ambicioso y con una identidad clara. El CD Tudelano cierra el año segundo en la clasificación con 30 puntos, mirando al futuro con ilusión y convencimiento, sabiendo que cada partido es un paso más hacia algo grande.
Un equipo que sabe levantarse, que sabe competir y que, sobre todo, cree. Porque lo que está construyendo este Tudelano no es fruto del azar, sino de trabajo, carácter y una manera de entender el fútbol que invita a soñar.
Ejea











