El CD Tudelano firmó una victoria de prestigio en uno de los feudos más exigentes de la categoría. Los de Héctor Urquía se impusieron por 1-2 al Sestao River en Las Llanas, en un partido de enorme exigencia física y táctica, donde la solidez defensiva y la efectividad en los momentos clave marcaron la diferencia. Con este triunfo, el conjunto ribero se mantiene en la zona alta de la clasificación, sumando 13 puntos de 18 posibles y confirmando su candidatura seria al coliderato.
El encuentro comenzó con un ritmo altísimo y con ambos equipos mostrando sus credenciales desde el primer momento. Las defensas se impusieron en los primeros compases, desbaratando cualquier intento de peligro. El Sestao River trataba de hacer valer su fortaleza como local, pero se topó con un Yoel sobresaliente, muy seguro en los balones colgados y contundente en cada intervención. A su lado, Asier se erigía como líder silencioso en la zaga, cortando varias acciones críticas cuando los delanteros verdinegros se plantaban en posiciones de remate.
Y cuando el partido parecía en plena batalla táctica, llegó el primer golpe tudelano. Minuto 10: Alayeto, eléctrico y valiente, cazó un balón en tres cuartos, encaró, se fabricó su propia jugada y, al no encontrar compañero claro para asistir, decidió resolver por su cuenta. Latigazo cruzado y golazo para silenciar Las Llanas y poner por delante a los blanquillos.
A partir de ahí, el Tudelano mostró madurez. Sin apenas conceder ocasiones claras, supo contener la reacción local, sosteniéndose en un bloque compacto y disciplinado. La primera mitad se cerró con sensación de solidez y control, pese al empuje constante de un Sestao River incapaz de superar la muralla visitante.
La segunda parte no comenzó de la mejor manera, en el minuto 49, un error en el despeje dentro del área propició el empate del Sestao, que aprovechó la única concesión defensiva del Tudelano. Pero lejos de venirse abajo, el conjunto ribero respondió con personalidad. Apenas unos minutos después, Madrazo falló en la entrega, y ahí estaba de nuevo Alayeto, que leyó perfecto la jugada, robó, encaró al meta, lo superó con sangre fría y firmó su doblete para devolver la ventaja (1-2).
A partir del segundo tanto, la gestión del cuerpo técnico fue clave. Los cambios no invitaron al repliegue, sino que reforzaron la presión y las transiciones. El Tudelano siguió mordiendo arriba, negando al Sestao la posibilidad de elaborar y saliendo con peligro cada vez que robaba. El equipo local, desesperado, apenas encontró vías para inquietar la meta de Yoel, que vivió una segunda parte sorprendentemente tranquila para la exigencia del escenario.
El pitido final certificó un triunfo de enorme mérito en uno de los campos más duros de la Segunda RFEF. El Tudelano, firme, ambicioso y con identidad, sigue sumando argumentos para soñar: 4 victorias, 1 empate, 1 derrota y un coliderato que empieza a dejar de ser casualidad para convertirse en una declaración de intenciones.
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