Los blanquillos firmaron un encuentro muy completo: brillantes y efectivos antes del descanso y solidarios, ordenados y comprometidos después, cuando tuvieron que afrontar prácticamente todo el segundo acto en inferioridad numérica.
El conjunto de César Monasterio saltó al césped decidido a llevar la iniciativa y protagonizó un arranque fulgurante. Después de dos jornadas en las que la falta de acierto había penalizado el buen hacer del equipo en ataque, esta vez el Tudelano encontró pronto el premio. En el minuto 17, una gran internada de Louakima por el carril derecho terminó con el balón en los pies de Alayeto, que fusiló por el palo corto del guardameta para abrir el marcador.
El segundo llegó en el minuto 21, de nuevo con Alayeto como protagonista. Unai Vélez botó un córner, Soeiro peinó el envío y el murchantino apareció para rematar en plancha y firmar su doblete. Dos golpes en un corto espacio de tiempo que encarrilaron el encuentro y premiaron el excelente arranque ribero.
Lejos de conformarse con el 2-0, los blanquillos aprovecharon el desconcierto del Manresa para seguir buscando la portería rival. El Tudelano acumuló varias llegadas peligrosas e incluso dispuso de opciones para ampliar diferencias antes del descanso, entre ellas una buena ocasión en las botas de Soto. Los visitantes trataron de reaccionar con alguna aproximación, bien resuelta entre la zaga y un seguro Iván Fernández.
La nota negativa llegó poco antes de enfilar el camino de los vestuarios, cuando Alayeto tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión después de haber sido el gran protagonista ofensivo del partido.
El guion cambió por completo nada más comenzar el segundo tiempo. En una de las primeras acciones tras la reanudación, un desajuste defensivo permitió a un atacante visitante marcharse hacia portería y Corentin Louakima, último hombre, vio la tarjeta roja directa tras derribarle. Con casi 45 minutos todavía por delante, el Tudelano se veía obligado a defender el resultado con diez jugadores.
Pese al contratiempo, el equipo no se descompuso. Los de Monasterio supieron interpretar el nuevo escenario, se mantuvieron firmes y realizaron un notable ejercicio colectivo para contener a un Manresa que, aun con superioridad numérica, apenas consiguió inquietar seriamente la portería tudelana durante buena parte del segundo acto.
La exigencia aumentó en la recta final, con los visitantes cada vez más volcados sobre el área ribera. Ya en el tiempo añadido, el Manresa consiguió reducir distancias y llevó la incertidumbre al marcador. Apenas unos instantes después del 2-1, Iván Fernández emergió con una intervención extraordinaria para evitar el empate. El guardameta volvió a resultar decisivo antes de que la defensa blanquilla resolviera los últimos balones colgados al área y el pitido final desatara la celebración en el Ciudad de Tudela.
El Tudelano sumó así su primera victoria de la temporada. Un triunfo sufrido hasta el último instante, pero merecido por lo mostrado a lo largo del encuentro: por el fútbol y la pegada exhibidos en el arranque y por la capacidad del equipo para adaptarse, resistir y defender como bloque cuando el partido exigió un esfuerzo diferente.
TUDELANO








