El CD Tudelano celebró su 90 aniversario con una victoria tan sufrida como inolvidable. Un 2-1 en el último suspiro frente al Náxara CD que desató la locura en un Ciudad de Tudela vestido de gala, con más de 2.000 aficionados que, antes del pitido inicial, pintaron la grada con un espectacular mosaico con la bandera de la ciudad. Un ambiente de partido grande para una remontada que refuerza el carácter y la ambición del conjunto blanquillo.
La primera parte, sin embargo, distó mucho de ser una fiesta. El Tudelano no logró encontrarse cómodo sobre el césped, impreciso en las conexiones y sin profundidad en ataque. El castigo llegó en el minuto 36, cuando el Náxara aprovechó una transición rápida para poner el 0-1 y sembrar dudas en un equipo que no encontraba su ritmo durante el primer acto
Pese al golpe y a la sensación de que el partido se complicaba, los de Héctor Urquía no tiraron la toalla. Tras el paso por vestuarios, el Tudelano regresó con un guion totalmente distinto: presión alta, intensidad, movilidad y una ambición que pronto sometió al conjunto riojano. El dominio blanquillo se volvió absoluto, y con él llegaron las ocasiones claras.
Aparicio fue un quebradero de cabeza para la defensa rival. En el 58, puso un centro que no alcanzaron por centímetros ni Taz ni Alayeto. Poco después, Taz tuvo una de las más claras de la tarde con un remate que se marchó alto por muy poco. El propio Aparicio rozó el gol con un centro-chut que golpeó en el larguero y silenció al estadio por un segundo. Incluso Isaac probó suerte con un gran disparo a la media vuelta que obligó a Toño a una intervención de mérito.
El empate se hacía esperar, pero el Tudelano no dejó de insistir. El premio llegó en el minuto 85: Albín puso un centro medido desde la derecha y Clavería, empujó el balón a la red para firmar el 1-1 y encender al Ciudad de Tudela.
Con el empate en el marcador, el Tudelano se volcó en busca de la remontada, espoleado por una afición entregada. Y cuando el partido agonizaba, en el minuto 96, llegó la jugada decisiva: Isaac cayó derribado dentro del área y el colegiado señaló penalti. Albín tomó la responsabilidad y, con un lanzamiento seguro y certero, hizo el 2-1 que desató la euforia total en un estadio que tembló de alegría.
La celebración fue épica, a la altura de una fecha señalada para la historia del club. Un final vibrante para un partido que el Tudelano ganó desde el corazón, la fe y una segunda parte de absoluto dominio.
Un triunfo que refuerza la moral del equipo, impulsa sus aspiraciones en la tabla y convierte el 90 aniversario en una jornada que será recordada durante muchos años en Tudela. El equipo demostró carácter, confianza y un espíritu competitivo que invita a ilusionarse con todo lo que está por venir.
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