El fútbol fue injusto con el Tudelano en una tarde amarga en el Ciudad de Tudela. La primera derrota de la temporada como local llegó en el último suspiro y dejó un sabor especialmente doloroso, no solo por el resultado, sino por la manera en la que se produjo. Ante un CD Basconia eficaz y muy peligroso al contragolpe, el conjunto blanquillo pagó caro no haber sentenciado cuando tuvo la oportunidad y vio cómo tres puntos que parecían al alcance de la mano se escapaban en los instantes finales.
El partido arrancó con dificultades para los locales. El Basconia se mostró valiente desde el primer minuto, bien plantado y con un plan claro: esperar y castigar a la espalda con transiciones rápidas. En ese contexto emergió la figura de Yoel, decisivo para sostener al Tudelano en los peores momentos. El guardameta blanquillo firmó varias paradas de mérito ante las peligrosas contras visitantes, evitando que el marcador se moviera en un inicio incómodo y exigente.
Poco a poco, el Tudelano fue asentándose y encontrando mejores sensaciones. El premio llegó en el minuto 30, en una acción que cambió el guión del encuentro. Guille Alonso se internó con decisión y fue derribado dentro del área, provocando un penalti claro. Alayeto asumió la responsabilidad desde los once metros y no falló, transformando el 1-0 que dio oxígeno al equipo y desató la reacción blanquilla.
A partir de ahí, el Tudelano vivió sus mejores minutos. El dominio se tradujo en ocasiones clarísimas para ampliar la ventaja antes del descanso. Bonilla estuvo a punto de marcar con un remate al primer palo que el guardameta visitante desvió con una gran intervención. Poco después, Aimar conectó un disparo potente que volvió a encontrar al portero del Basconia, que sacó el balón prácticamente sobre la línea. La más espectacular llegó con un remate de Taz a la escuadra, repelido de forma milagrosa con una mano salvadora. El 1-0 al descanso supo a poco para los méritos acumulados.
Tras el paso por vestuarios, el Tudelano mantuvo la iniciativa y siguió generando peligro. En los primeros quince minutos de la segunda mitad, el portero visitante volvió a erigirse en protagonista, desbaratando sendos disparos de Aparicio y Alayeto que pudieron haber sentenciado el choque. El partido parecía controlado, pero el fútbol tenía reservado un giro inesperado.
En el minuto 60, el Basconia dispuso de un penalti que estrelló en el larguero. La grada respiró aliviada, aunque la tranquilidad duró apenas unos segundos. En el córner posterior a esa acción, los visitantes encontraron el empate, aprovechando el desconcierto momentáneo para poner el 1-1 y devolver el partido a la igualdad.
A partir de entonces, el encuentro entró en una fase más abierta y peligrosa. El Basconia volvió a encontrar espacios y generó las ocasiones más claras, obligando de nuevo a Yoel a intervenir con acierto para mantener con vida a los suyos. El Tudelano intentó rehacerse, pero ya no tuvo la misma claridad ni el control del tramo anterior.
Cuando el empate parecía definitivo, llegó el golpe más duro. En el minuto 92, una contra perfectamente ejecutada por el conjunto visitante terminó en el 1-2 definitivo, silenciando el estadio y dejando al Tudelano sin recompensa tras un enorme esfuerzo.
El pitido final confirmó una derrota dolorosa. Se escapan tres puntos en casa en una acción postrera que castiga en exceso a un equipo que compitió, generó ocasiones y tuvo el partido en su mano.
TUDELANO











