El Ciudad de Tudela volvió a ser escenario de una declaración de intenciones. El CD Tudelano, empujado por su afición y fiel a su propuesta ambiciosa, firmó un empate épico (2-2) ante el Deportivo Aragón que, por sensaciones y dominio, supo a poco. El equipo ribero, invicto en casa, volvió a mostrar carácter de líder, reaccionando a un 0-2 que habría derrumbado a cualquiera… menos a este Tudelano.
El partido arrancó con un claro protagonista: el conjunto local. Desde el pitido inicial, los de Héctor Urquía se adueñaron del campo rival, presionando alto y buscando el gol con insistencia. Sin embargo, el fútbol recordó que la pegada también cuenta. Minuto 5: contra letal del Deportivo Aragón y Tobajas, con calidad y velocidad, culminó la primera llegada visitante para poner el 0-1. Golpe duro y contra guión.
Lejos de desconectarse, el Tudelano respondió dominando, empujando y encerrando al rival, aunque se topó con un Calavia sobresaliente y una defensa visitante que defendía su botín como oro. Santigosa, en el minuto 10, rozó el empate en un balón muerto dentro del área que no pudo definir con claridad. Poco después, Alayeto lo intentaba con un disparo cruzado que obligó a lucirse al meta maño. El dominio era total, pero el marcador seguía siendo cruel.
La segunda parte trajo la chispa que necesitaba el partido. La entrada de Manu Vila por Bouguettaya aportó energía, profundidad y una marcha más al ataque ribero. Pero cuando más apretaba el Tudelano, llegó otro jarro de agua fría: nueva acción individual de Tobajas y 0-2 en el marcador. El partido se ponía cuesta arriba pero no imposible para los de Urquía.
Porque a este equipo no se le cae la fe. Con el Ciudad de Tudela rugiendo, el conjunto blanquillo se lanzó sin reservas al ataque. En el minuto 61, tras una buena acción de Alayeto y un rechace en el área, Taz apareció con instinto goleador para recortar distancias y encender de nuevo el estadio.
Lo que vino después fue un asedio. Centros, segundas jugadas, presión constante, un equipo volcado con alma de líder. El Deportivo Aragón se encerraba como podía, mientras el Tudelano acumulaba ocasiones y empujaba con el corazón por delante. Y cuando el cronómetro se iba más allá del 95… llegó la justicia.
Minuto 98. Bachiller levantó la cabeza, vio el desmarque y filtró un pase al corazón del área. Allí, donde aparecen los delanteros con alma, estaba Taz. Control, remate y explosión. Gol de puro ‘9’, gol de orgullo, gol que desató la locura en las gradas y puso un empate que, por juego y coraje, se quedó corto.
El pitido final certificó un punto con sabor a equipo grande. El Tudelano sigue invicto en el Ciudad de Tudela, mantiene el liderato momentáneo y, lo más importante, confirma que este grupo tiene algo más que fútbol: tiene carácter, identidad y una ambición que no entiende de marcadores adversos.
Este Tudelano no solo compite. Este Tudelano cree, insiste… y cuando cree e insiste, arrasa.
TUDELANO










