En la breve e íntima eucaristía oficiada por el canónigo Héctor Arratibel, quién tomase desde el año pasado el testigo de Jesús Zardoya como capellán del club blanquillo, los capitanes han realizado la habitual ofrenda floral, además de entregar a Santa Ana la camiseta oficial de la temporada y formular las peticiones de amparo y protección a la santa.
Tras varias fotos para el recuerdo, equipo y cuerpo técnico han disfrutado de una comida de hermandad a modo de conjura para el inminente estreno liguero.














